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Yasmine Rwanyindo
País: Ruanda Edad: 38 Año de diagnóstico: Agosto de 2003 Ocupación: Jefe administrativo y financiero de proyecto
Mi nombre es Yasmine Rwanyindo y actualmente vivo en Ruanda. Nací en Congo- Kinshasa, un país de clima ecuatorial. A la edad de 13 años, sufría habitualmente insolaciones (ataques solares), lo cual era raro para una persona nacida en Africa. Fui diagnosticada de EM en Africa del Sur en Agosto de 2003 durante un brote- un diagnóstico que yo no comprendí porque la mayoría de los médicos que me habían visto anteriormente siempre decían que era un problema de estrés. En Africa, no es normal que una mujer de 38 años esté soltera, y decían que probablemente esa fuera la razón de todos mis problemas. El diagnóstico fue un alivio para mí- por lo menos tenía un nombre para mis problemas aunque no lo entendiera. La Esclerosis Múltiple era para mí, una enfermedad de gente mayor. Yo caminaba como borracha (muy irónico para alguien que no bebe), y siempre estaba muy cansada. Una vez de vuelta en Ruanda, mi familia y yo empezamos a investigar sobre la enfermedad, lo que nos permitió aprender más. También visité la Web de MSIF, lo que me ayudó mucho pues conocí a personas que tenían los mismos problemas que yo, lo que me hizo ver la luz. Cuando me diagnosticaron, yo estaba luchando con la enfermedad y hacía todo lo que podía por agradar a los demás. Pero, si digo la verdad, yo sabía que en el fondo de mi corazón no aceptaba la enfermedad- me perdí y caí en periodos de profunda depresión. De vez en cuando todavía tengo depresiones ahora, pero con la ayuda de Dios, mantengo la esperanza diciéndome a mí misma que todas las circunstancias son por el bien de las personas que Dios ama. Mi familia y amigos me ayudan y todos rezan por mí. Yo continúo trabajando pero con mucha dificultad. Tengo problemas para despertarme por las mañanas y dificultades para concentrarme, y no aguanto el calor muy bien. Antes, pensaba que la gente que vive en países desarrollados tenía mucha suerte y les envidiaba; que pensamiento más tonto- olvidaba que el sufrimiento es el mismo para todo el mundo: no favorece a nadie. La batalla todavía no ha sido ganada pero uno tiene que continuar; si no quieres continuar haciéndolo por ti mismo, hazlo por aquellos que están luchando con la enfermedad. Espero que mi historia te ayude- unamos nuestros esfuerzos.
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