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Christo Balabanov
Nombre: Christo Balabanov País: Bulgaria Edad: 49 años Profesión: Ingeniero mecánico Tipo de Esclerosis Múltiple: Secundaria Progresiva Año de diagnóstico: 1991
Cómo cambió mi vida la Esclerosis Múltiple (qué gané y perdí con la EM)
Mi nombre es Christo Balabanov. Tengo 49 años y soy ingeniero mecánico. Trabajo para el concesionario de Ford más grande de Bulgaria.
Todo lo referente a esta enfermedad incurable e imprevisible comenzó en 1991. Practicaba deporte con mucha frecuencia y me sorprendió que me cansaba rápidamente y comencé a caerme cuando esquiaba. Decidí que no estaba en forma y comencé a entrenar de manera más intensa haciendo footing y ejercicios de culturismo. Para mi sorpresa, todo empeoró y perdí el 100% de vista en mi ojo derecho. Fue entonces cuando decidí acudir al médico.
En aquella época no se realizaban Resonancias Magnéticas en Bulgaria, por lo que me realizaron una punción lumbar. El diagnóstico fue Esclerosis Múltiple (EM).
Después de un breve periodo de tratamiento con corticoesteroides, recuperé completamente mi vista y podía caminar de nuevo. También recuperé la fuerza en mis brazos y piernas. Me dije a mí mismo, con una sonrisa, que no fue tan malo y estaba decidido a no darme por vencido. Tenía familia y no podía imaginarme postrado en una cama. Era el pensamiento de renunciar lo que me volvía loco, no la Esclerosis Múltiple.
1991 fue además el año en que Bulgaria dio sus primeros pasos hacia un nuevo estilo del gobierno. Las multinacionales, principalmente de Europa Occidental y de los E.E.U.U., comenzaron a incorporarse al mercado búlgaro. Las compañías ofrecieron al país nuevas posibilidades; la manera en que trabajaban era totalmente diferente a la que estábamos acostumbrados con el gobierno socialista. Se me abrieron nuevas oportunidades cuando obtuve un diploma de Lengua Inglesa del Instituto Pitman de Cambridge.
Solicité trabajo en muchas compañías y recibí una respuesta positiva de “Moto-Pfohe GMBH”, importador oficial de coches Ford en Bulgaria. Comencé a vender coches en junio de de 1993. Fue duro comenzar, pero el equipo con el que trabajé me ayudó desde el principio a adaptarme y hacer frente a la carga de trabajo. Además, mi diploma y mis diez años de experiencia profesional como ingeniero mecánico aportó aspectos importantes a mis capacidades y habilidades.
Era estupendo trabajar para un equipo donde el encargado ilustraba con el ejemplo, mostrándonos cómo deberían ser resueltos los problemas.
Realmente disfrutaba con el contacto diario con los clientes y era un placer satisfacer al cliente. El lema de la compañía se convirtió de hecho en “el cliente es el número uno”. Desde aquellos primeros días la compañía ha crecido substancialmente y ahora hay más de 600 empleados. ¡Quién diría que empezamos con dos escritorios!
Durante este tiempo mi Esclerosis Múltiple, debido a la naturaleza crónica de la enfermedad, no desapareció. De hecho, comenzó a mostrarse cada vez más. Le impedí el paso a mi mente y a mis pensamientos, pero todavía afectaba a mi cuerpo. En 1995 tuve recaídas casi constantemente y los médicos me aconsejaron comenzar un tratamiento con interferón. En aquel momento no era un tratamiento muy popular en Bulgaria y era muy caro (1800 DM al mes - alrededor de 1.000 €). No podía permitírmelo, así que envié una petición al propietario de la compañía en Alemania. Ya lo tenía casi olvidado cuando, dos meses más tarde, el gerente de la empresa me llamó a su oficina, pidió disculpas por el retraso y señaló una gran bolsa con termos sobre su escritorio. La bolsa contenía tres meses de suministro de interferón y tres meses después fue seguida de otra. Empecé a administrarme inyecciones cada dos días y fue como un milagro, las recaídas pararon y me recuperé físicamente. Sin embargo, después de seis meses tuve que detener el tratamiento porque mi cuerpo empezó a reaccionar mal al interferón.
Aunque había tenido que dejar de vender los automóviles, debido a la dificultad que tenía para caminar, yo seguía trabajando para la empresa en el departamento de garantías. El hecho de que mi empresa no me hubiera dejado ir debido a mi EM realmente me motivaba. Mi enfermedad avanza lentamente, pero no he renunciado. Mi familia, amigos y compañeros de trabajo han hecho posible que sienta un escudo protector alrededor de mí, algo así como un muro virtual, y me siento seguro y a salvo.
En 1999, empecé a asistir y participar en conferencias organizadas por la Plataforma Europea de Esclerosis Múltiple (EMSP). Ellos me proporcionaron información y apoyo, y me convertí en uno de los fundadores de la Fundación de EM de Bulgaria. En Bulgaria, las personas con EM son tratadas de forma similar a cualquier persona con una discapacidad. Hay muchos problemas con el Fondo Nacional de Cobertura Sanitaria y existe una falta de apoyo técnico, sillas de ruedas y ayudas técnicas para caminar.

Aunque no hay apoyo del Estado, nuestra Asociación ha tenido sus pequeños éxitos. Hemos captado fondos suficientes para tener nuestra propia sede en Sofía y poner en marcha una línea telefónica de ayuda durante seis horas al día. La Asociación sigue ampliando su red de delegaciones locales y, a través de nuestra buena relación con el Fondo Nacional de Cobertura Sanitaria, somos capaces de proporcionar una serie de servicios gratuitos para las personas con EM. La Asociación también trabaja en colaboración con la Embajada holandesa y la Open Society Foundation.
A pesar de las dificultades, mi lucha sigue… 2008… 2009… ¿Quién sabe? Una cosa es cierta, ¡no voy a renunciar!
La MSIF quisiera dar las gracias a Sandra Fernández de la Federación Española para la Lucha contra la Esclerosis Múltiple por la traducción del texto.
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