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Mostafa Ezzat
 Nombre: Mostafa Ezzat País: Egipto Profesión: Ingeniero Eléctrico Edad: 32 Año de diagnóstico: 1999 Tipo de EM: Secundaria Progresiva
Me diagnosticaron EM mientras estudiaba Ingeniería Electrónica y Comunicaciones en la Universidad del Cairo. Era el cuarto año en una licenciatura de cinco años y estaba deseando empezar una exitosa carrera en tecnologías de la información o telefonía móvil.
Cuando terminé mis estudios, me costó mucho encontrar un trabajo que se adaptase a mi enfermedad. Aunque estaba desempleado, nunca me costó mantenerme animado. Decidí usar mi tiempo de la mejor manera posible. Dejé de fumar y aprendí francés. Leí mucho y amplié mis conocimientos para cuando pudiese ir a trabajar.
Me entrevistaron para un trabajo en el equipo de mantenimiento de una compañía de móviles, pero me dijeron que no era apto porque no podía conducir. Había vendido el coche después de tener un accidente por culpa de mis síntomas. Entonces encontré un trabajo en una compañía eléctrica pero lo tuve que dejar cuando me pidieron que me mudara a otro estado, lejos del apoyo de mi familia. Hubiera sido muy difícil hacerle frente a otra recaída sin ellos.
Ahora estoy trabajando en otra compañía eléctrica, llevo aquí ya seis años. Trabajo en la oficina, con el ordenador. He intentado innovar y destacar sobre los demás. Creo que tenido éxito y me he ganado el respeto de mis compañeros. He creado un puesto para mí que será difícil ocupar por otros.
La ignorancia de la gente es lo que causa más daño
Al principio, lo que más daño me hizo fue la ignorancia de los que me rodeaban. Yo mismo sabía muy poco sobre la EM y me costó hacerme a la idea de vivir con este tipo de enfermedad. Algunos pensaron que era una enfermedad psicológica, otros pensaron que era un vago. No querían aceptar la opinión del médico, lo que me hizo dudar de los cuidados que estaba recibiendo.
Me sentí presionado para recuperarme pronto. Me frustró no poder hacer las cosas que antes sí podía. La gota que colmó el vaso fue cuando mi padre insistió en que ya estaba curado y se negó a que siguiera con el tratamiento en medio de una recaída, y por eso ahora tengo que andar con un bastón.
Esta experiencia me hizo replantearme cómo manejaba mi enfermedad y ahora no dejo que otros influyan en mis decisiones sobre salud y bienestar. Es importante seguir las instrucciones del doctor.
Incluso en mi trabajo actual, he sido objeto de discriminación muchas veces por mi enfermedad, pero me enfrenté a estos problemas con paciencia, coraje y fe. Nunca he perdido la esperanza de que Dios haga que me recupere del todo, y nunca me rendí frente a esta desafiante enfermedad.
Agradecemos a Carolina Smith de la Fuente, traductora voluntaria de la Federación Española para la lucha contra la Esclerosis Múltiple, la traducción de este perfil.
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