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La mayoría de personas que utilizan la medicina alternativa o que acuden a terapeutas alternativos, no informan a sus médicos de esto, algunas veces porque creen que éstas no son medicinas o que son una actividad separada personal o que los médicos serán críticos y tendrán prejuicios. Sin embargo, hay mucha evidencia de que la mayoría de médicos no tienen una actitud tan negativa como los pacientes sospechan. Estudios realizados con estudiantes de medicina, demuestran que muchos de ellos ven como algo positivo las diferentes formas de medicina alternativa, y muchos incorporarán algunos aspectos de las mismas en su práctica diaria. Dos tercios de las facultades de medicina estadounidenses, ofrecen cursos sobre medicina alternativa y complementaria para sus estudiantes de medicina. Un estudio en el Reino Unido demostró que más de la mitad de los médicos de familia ofrecen la posibilidad de acceder a tratamientos alternativos en su práctica diaria, o incluso los practican ellos mismos, o tienen a los terapeutas que acuden directamente a su consulta. Un meta-análisis de todas las encuestas a médicos mostró que éstos suelen creer que los tratamientos alternativos pueden ser moderadamente efectivos y que los médicos más jóvenes suelen observarlos con más optimismo que los mayores. A pesar de esto, los médicos suelen ser cautos con los tratamientos que no han sido demostrados, y el Código Internacional de Ética Médica, aconseja a los médicos ser muy prudentes con los métodos de tratamiento que no son reconocidos por la profesión.
La NIH ha formado el National Center for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM) que ha asignado 50 millones de dólares para apoyar a los protocolos de investigación sobre la CAM. La Association of Canadian Medical Colleges ha formado un Grupo de Interés Especial en la CAM. En Gran Bretaña está el Research Conucil for Complemetary Medicine (60 Great Ormond St., London WC1N 3JF, UK). El Tzu Chi Institute for Complementary and Alternative Medicine, se inauguró en el Vancouver General Hospital en Canadá en 1996, y el Department of Health en Inglaterra ayuda a subvencionar el Center for Complementary Medicine en la Universidad de Exeter. Hay una nueva revista dedicada a los estudios de medicina alternativa, Scientific Review of Alternative Medicine.
Este capítulo describe más de 50 tratamientos que se cree que han sido beneficiosos en la EM. La lógica detrás de muchos de ellos si nos basamos en los principios científicos actuales y en los conocimientos que tenemos en estos momentos sobre la EM, no existe o es muy débil. Sólo algunos han sido sometidos a un ensayo controlado.
Algunos de los métodos descritos en este capítulo han sido sujetos a explotación comercial. Desafortunadamente en muchos casos, los clínicos recomiendan un tratamiento específico, que en realidad no se ha probado. Estos clínicos prosperan gracias a la desesperación y frustración de algunos de los pacientes con EM, y explotan la alta posibilidad de un efecto placebo. Las anécdotas de algunos éxitos, mantienen la reputación de estos médicos. No hay duda de que una combinación apropiada de actividad física y espiritual ayuda a estimular la positividad en la actitud de los pacientes con EM para hacer la enfermedad más llevadera, contribuyendo a una mejoría en las actividades de la vida diaria.
El Comité de Manejo Médico (MSIF) aboga que las personas con EM responden a demandas para un nuevo (o antiguo) tratamiento para su enfermedad sólo si (1) han buscado información sobre lo que el tratamiento es y sobre que estudios están publicados que respalden las demandas, (2) han discutido el tratamiento con su médico para cerciorarse que es seguro cuando se asocia a otros fármacos que toma el paciente, y (3) el coste del tratamiento no dificulta sus recursos económicos.
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