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En Estados Unidos y Canadá, aproximadamente un tercio de la población sanautilizará tratamientos alternativos en un año. Esto parece que va en aumento, siendo evidente por el incremento en las farmacias de las secciones que ofrecen fármacos de libre dispensación, el gran desarrollo de las tiendas de alimentos saludables y dietéticos, y la presencia cada vez mayor de propaganda de nuevos tipos de tratamientos. El gasto anual en Estados Unidos para el uso de medicina alternativa es de más de 27 billones de dólares. La mayoría de personas se vuelcan en la medicina alternativa, no porque estén enfermos, sino porque quieren mantenerse sanos o porque se sienten bajo estrés.
El uso de la medicina alternativa es todavía mayor en personas con una enfermedad crónica. En múltiples estudios de EM, las tres cuartas partes de la gente utiliza uno o más tratamientos alternativos. Aunque hay estudios que nos muestran que tipo de pacientes con EM suelen hacer más uso de los tratamientos alternativos, es suficiente decir que su uso es común por un extenso número de pacientes, independientemente de su edad, sexo, estado civil, educación o ingresos. Un estudio danés, sugiere que el uso de la medicina alternativa disminuye a medida que progresa la enfermedad.
Algunos creen que las medicinas alternativas son más “naturales”, y por lo tanto tienen menos efectos secundarios, pero esto no es necesariamente cierto. Otra vez se confunden las ideas, puesto que muchas medicinas alternativas, se fabrican de forma “no natural” como cualquier otro fármaco, y muchos de los tratamientos convencionales producidos por la industria farmacéutica son productos naturales (probablemente un 25%). Muchos remedios naturales y alternativos, sí que tienen efectos secundarios y riesgos, y la población debería ser consciente de esto antes de iniciar cualquier tratamiento, tanto si éste es alternativo como convencional.
Los medios de comunicación promueven el interés en diferentes tratamientos, al magnificar las curas y las innovaciones, que se ilustran la mayoría de las veces en un caso clínico. Esta exageración se realiza tanto para los tratamientos convencionales como para los alternativos. Este tipo de historias suelen ser prematuras y los reclamos exagerados. Un patrón común es el que se refiere a “un nuevo tratamiento para la EM”, cuando se está a punto de iniciar un ensayo clínico con un fármaco potencial. Existen también las anécdotas de alguien que se ha debilitado por la EM y posteriormente es capaz de desprenderse de la silla de ruedas cuando es tratado con el tratamiento más innovador. La recuperación de un brote grave de EM, suele ocurrir sin tratamiento, así que los análisis y juicios realizados en base a estos hechos anecdóticos son erróneos.
Tanto la medicina convencional como los tratamientos alternativos, constituyen un negocio de billones de dólares, pero sólo la medicina está siendo controlada, regulada y puesta en tela de juicio. Los requisitos varían de un sitio a otro. Algunos practicantes de estos tratamientos necesitan una educación y calificación especial, u otros son terapeutas porque dicen tener un tipo de tratamiento que ofrecer. La aceptación por las compañías de seguros varía, y esto también varía en las diferentes jurisdicciones. Algunos de los tratamientos alternativos están regulados y tienen una licencia, aunque la mayoría no lo están.
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