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La esclerosis múltiple (EM) afecta a diferentes áreas del sistema nervioso central (SNC) pudiendo producir una gran variedad de síntomas, desde pérdida de visión hasta dolor, fatiga y debilidad motora (Table 4-1). En los estadios iniciales de la enfermedad, los síntomas son frecuentemente aislados, y cuando son múltiples puede ser debido a una única área de inflamación, aunque puede haber varias zonas afectas (ej nervio óptico y médula espinal). Los síntomas generalmente son transitorios pero incluso en estas fases precoces la recuperación puede ser incompleta y dejar secuelas, o bien reaparecer tras el ejercicio (ej. fenómeno de Uhtoff). En otro grupo de indivíduos la forma inicial de presentación será una paraparesia espástica (espasticidad y debilidad que dificulta la deambulación) y que empeorará progresivamente sin remisiones (EM primariamente progresiva).
Con el tiempo, la mayoría de los pacientes aumenta el número y variabiliad de los síntomas, y muchos de ellos empeoran lentamente desarrollando una discapacidad progresiva y compleja. Esto dificulta seriamente el manejo de estos pacientes porque los síntomas interfieren entre ellos y no es posible tratarlos de forma aislada. Por ejemplo, respecto a la higiene, en el momento de aconsejar las auto-cateterizaciones intermitentes para el manejo de la disfunción vesical debe tenerse en cuenta el estado cognitivo y habilidad del paciente, la destreza con las extremidades superiores y la movilidad de las extremidades inferiores (en relación con la espasticidad, etc.). También es importante tener presente que el tratamiento de un síntoma podrá empeorar otro, como ocurre por ejemplo con el tratamiento antiespasticidad o antidepresivo en pacientes con fatiga importante. Esto apoyaría, al menos en parte, la necesidad de un tratamiento rehabilitador multidisciplinario para los diferentes estadíos de la enfermedad.
El presente capítulo repasa el tratamiento de síntomas individuales junto a la rehabilitación. Contrastando con la sección previa, en la que era posible hablar de evidencias gracias a ensayos clínicos randomizados, hay pocos datos demostrables en el manejo del tratamiento sintomático y de la rehabilitación. Se han llevado a cabo estudios pero tienden a presentar muestras pequeñas y a estar pobremente diseñados. Para paliar este déficit en los últimos dos años ha tenido lugar la aparición de dos importantes iniciativas - la creación del Multiple Sclerosis Council for Clinical Practice Guidelines (MSCCPG) y el establecimiento del Cochrane Collaboration for Multiple Sclerosis.
El MSCCPG es una colaboración de un número de organizaciones claves relacionadas con la EM, incluyendo el Consortium of Multiple Sclerosis Societies (Norte América), Rehabilitation in Multiple Sclerosis (RIMS-European Organization of MS Centres) y la International Federation of Multiple Sclerosis Societies (IFMSS). El MSCCPG ha publicado guías de fatiga y manejo de trastorno vesical y acaba de completar guías para el manejo de la espasticidad. El Cochrane Collaboration lleva a cabo la valoración de los ensayos clínicos randomizados destinados al manejo de la EM. En relación al tratamiento sintomático, existen protocolos actuales que incluyen el papel de las aminopiridinas en la EM, el tratamiento de la espasticidad y la valoración de rehabilitación.
Table 4-1 Síntomas en Esclerosis Múltiple
Disfunción cognitiva
Fatiga, labilidad térmica
Alteraciones visuales
Trastorno del habla y de la deglución
Perdida de destreza: paresia, temblor, alteraciones sensitivas
Disfunción vesical, intestinal y sexual
Alteración de la movilidad: paresias, espasticidad, ataxia
Dolor
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