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La sección previa señala el amplio espectro de síntomas que pueden verse en la EM, sabiendo que muchos de ellos pueden coexistir e interactuar. Así ante cualquier estrategia de manejo se debe tener presente que la suma de estos factores está derivando en un patrón complejo de discapacidad, y que existe la posibilidad de que al tratar un síntoma pueda empeorar otro. Por tanto el amplio manejo de estos pacientes requerirá el control de diferentes modalidades terapéuticas incluyendo la información del paciente, la educación de éste, el tratamiento de las diferentes disciplinas y farmacología. Por otro lado, el curso variable y fluctuante de la EM hará que las necesidades individuales de cada paciente cambien a lo largo del tiempo, a veces de forma muy abrupta, y que estas necesidades aumenten con el tiempo.
La filosofía de la rehabilitación que enfatiza en la educación del paciente y en el auto-manejo, se adecua de forma ideal para poder identificar las necesidades de esta enfermedad tan compleja y progresiva. La rehabilitación pretende mejorar la independencia y la calidad de vida minimizando la discapacidad y los obstáculos. La rehabilitación se ha definido por la World Health Organization u Organización Mundial de la Salud como “un proceso activo mediante el cual aquellas discapacidades por lesión o enfermedad consiguen una recuperación completa, y si esta recuperación completa no es posible, reconoce el potencial óptimo físico, mental y social, e integra al paciente en el ambiente más adecuado”.
Los componentes esenciales de la rehabilitación incluyen:
- Valoración multidisciplinar por expertos
- Programas orientados a los objetivos
- Evaluación del impacto en el paciente y el cumplimiento de los objetivos
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