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Los trastornos cognitivos ocurren en más del 60% de pacientes con EM, sobre todo afectan a la atención, al razonamiento conceptual, a la función ejecutiva, la percepción visuo-espacial y a la memoria reciente, con relativa preservación del lenguaje y de la función intelectual. Los trastornos cognitivos tienen un impacto importante en todos los aspectos del funcionamiento normal, particularmente a nivel laboral, y de forma no sorprendente limita los efectos beneficiosos de la rehabilitación. La valoración e identificación de defectos cognitivos particulares es fundamental para el desarrollo de estrategias adecuadas que permitan sobrellevarlos o compensarlos. Aunque se han descrito programas de rehabilitación cognitiva en los que el entrenamiento de la habilidad comunicativa combinaba programas de rehabilitación cognitiva con psicoterapia cognitiva y del comportamiento, éstos no han sido todavía evaluados. Existen muy pocas evidencias sobre el tratamiento de defectos cognitivos específicos. El efecto del entrenamiento y la psicoterapia se ha evaluado en un estudio randomizado con 40 pacientes sin que se hayan obtenido beneficios evidentes a parte de la aparente mejoría en el estado de ánimo que se vio en el brazo tratado. En un trabajo con 22 pacientes se evaluó un programa de reentrenamiento computerizado mostrando beneficios a corto plazo (nueve semanas) en defectos específicos de atención. Durante este periodo también se observaron beneficios en actividades relevantes de la vida diaria. El único fármaco estudiado en este campo ha sido la 4-aminopiridina, que se ensayó en un estudio longitudinal, randomizado, doble ciego, y controlado con placebo, con 20 pacientes, que no mostró beneficios significativos.
Según el Comité los trastornos cognitivos suponen un conjunto de síntomas particularmente importantes que hoy día parecen estar mejor reconocidos. No obstante, son necesarios acercamientos más directos y de forma urgente para facilitar el manejo en estos pacientes.
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