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Hay datos conflictivos en relación a la eficacia de los esteroides orales en el tratamiento de los brotes. En el estudio de neuritis ópticas mencionado con anterioridad, hubo más recurrencias en los meses subsiguientes en el grupo de prednisona oral que tanto en el grupo placebo como en el tratado con MPEV. Muchos expertos que han examinado estos datos rechazan, sin embargo,la conclusión de los autores de que la prednisona oral fuera la responsable de este incremento posterior de la tasa de brotes.
Un reciente estudio danés demostró la eficacia de la metilprednisolona oral (MP) como tratamiento del brote. Se compararon los efectos del tratamiento con MP oral con los del placebo en pacientes con un episodio de menos de 4 semanas de duración. Veinticinco pacientes recibieron placebo, y 26 pacientes recibieron 500 mg de MP oral una vez al día durante cinco días, seguido de un período de 10 días de dosis decrecientes del fármaco. Los pacientes que recibieron MP evolucionaron mejor de manera consistente que aquellos que recibieron placebo. A las 8 semanas tras el inicio del tratamiento, el 32% de los pacientes en el grupo placebo había mejorado un punto en la Escala Ampliada del Estado de Discapacidad (EDSS), mientras que lo había hecho un 65% de los pacientes que recibieron MP.
Un estudio reciente controlado con placebo en el Reino Unido comparó MP oral con MPEV: 80 pacientes con EM se trataron durante las cuatro semanas siguientes al inicio de un brote. De estos pacientes, 38 recibieron MPEV (1000 mg/día durante 3 días) y 42 recibieron MP oral (48 mg/día durante 7 días, seguido de 24 mg/día durante 7 días y 12 mg/día durante los 7 días finales). De este modo, la dosis acumulada de metilprednisolona fue de 3000 en el grupo EV y de 588 mg en el grupo oral. El objetivo principal fue la diferencia entre los dos grupos en la mejora de al menos un punto completo en las puntuaciones en el EDSS tras cuatro semanas. No se hallaron diferencias significativas en este objetivo primario, ni tampoco en ninguna otra medida usada, en ningún momento del estudio. Las principales consideraciones a este estudio es que sólo se detectó un modesto efecto del tratamiento en ambos brazos y que por tanto es muy probable que se incurriera en un error estadístico tipo II (no se detecta un diferencia real). Se debe recordar al respecto que los métodos estadísticos son herramientas que se desarrollaron fundamentalmente para detectar diferencias más que para probar igualdades: la ausencia de evidencia de diferencia no equivale a la evidencia de ausencia de diferencia.
Es extremadamente importante que el tratamiento oral con esteroides no se prolongue dadas las bien establecidas complicaciones de los tratamientos a largo plazo. Entre las complicaciones se incluyen hinchazón generalizada, “cara de luna llena”, psicosis, úlcera péptica, infecciones y acné. El uso a largo plazo puede incluso resultar en efectos secundarios graves como fracturas debidas a adelgazamiento óseo, necrosis ósea aséptica, cataratas, hipertensión e insuficiencia suprarrenal.
En opinión del Comité, el tratamiento con esteroides orales, incluso a pesar de que ha cobrado recientemente cierto apoyo, no es el tratamiento preferido para los brotes porque sólo se han realizado estudios más bien pequeños (aplicando dosis muy diferentes) y no está claro si el tratamiento oral, que en muchos regímenes debe prescribirse en pautas más largas que los endovenosos, podría aumentar el riesgo de efectos secundarios.
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