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Durante la plasmaféresis (intercambio plasmático, o IP), la sangre se extrae del paciente, y el plasma líquido y las células se separan por centrifugación. El plasma (incluyendo muchos linfocitos) se descarta y se reemplaza por plasma normal o albúmina humana para evitar la pérdida de proteínas y fluido. La sangre “reconstituida” se devuelve entonces al paciente. Este proceso se puede repetir un cierto número de veces. Se cree que sustancias que pueden dañar la mielina y/o deteriorar la conducción nerviosa se extraen con este método.
Existen numerosas comunicaciones (la mayoría de ellos sin grupo control y en números reducidos de pacientes) apoyando el hecho que el IP puede ser efectivo en los síndromes agudos fulminantes de la EM (o encefalomielitis aguda diseminada).
En opinión del Comité, este tratamiento podría ser considerado sólo para aquellos raros casos que se presentan con sintomatología aguda fulminante y que no responden a esteroides endovenosos.
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