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Las inmunoglobulinas endovenosas (IVIG) son IgG humanas almacenas que alteran el sistema inmune a través de varios mecanismos.
Mientras que algunos estudios menores inicialmente fracasaron en demostrar una evidencia de su eficacia, un reciente estudio multicéntrico austríaco proporcionó una evidencia que la administración mensual de bajas dosis de IVIG es efectiva y bien tolerada. Un grupo de 148 pacientes con enfermedad remitente-recurrente (EDSS 1-6) fueron randomizados a recibir dosis mensuales de IVIG (0.15-0.20 g/Kg) o placebo durante dos años.
Las medidas de evolución principales fueron el efecto del tratamiento en la discapacidad clínica, medida por el cambio en el EDSS, y la proporción de pacientes con mejoría, estabilización o empeoramiento de la discapacidad (al menos 1 punto en la escala de EDSS). El análisis de intención de tratar mostró que las IVIG tenían un efecto beneficioso significativo, aunque pequeño, en el EDSS final; además redujo la razón de brotes a la mitad sin tener un efecto evidente en la gravedad del brote. Sin embargo, es posible que el ciego no fuera adecuado, y esto podría sesgar los resultados del estudio. Desafortunadamente no se realizó un examen de resonancia en este estudio, y no se presentaron los datos del cambio de EDSS confirmado a los tres o seis meses.
En otro estudio, con altas dosis de IVIG (2.0 g/Kg mensual durante 6 meses) podría haberse establecido un efecto en la actividad de resonancia, pero en este estudio se produjo un alto número de abandonos por efectos adversos.
En un estudio Israelí doble ciego con 40 pacientes con EM remitente- recurrente, fueron randomizados a recibir una alta dosis de IVIG (0.4 mg/Kg/día durante 5 días), seguido de un bolus único (0.4 mg/Kg) o placebo una vez cada dos meses durante dos años. La razón de brotes anual se redujo en un 40% y se produjo un efecto en la escala de EDSS, sin embargo el volumen lesional total en la resonancia craneal no mostró una diferencia significativa entre los grupos.
Los efectos secundarios graves asociados al tratamiento con IVIG son infrecuentes, e incluyen meningitis aséptica, fallo renal, eventos vasculares, infección viral, eczema y anafilaxis. Otro problema potencial asociado con el uso de IVIG es que numerosos estudios han mostrado que los constituyentes presentes en preparaciones comerciales de IVIG disponibles pueden ser variables.
Además de tener una capacidad inmunoreguladora (por la supresión de productos de citocinas proinflamatorias o por contener anticuerpos anti-idiotipo), algunos estudios sugieren que las IVIG podían tener la capacidad de promover la remielinización. No obstante, pequeños estudios clínicos realizados en la Clínica Mayo no apoyan la hipótesis de que las IVIG podrían ser efectivas en revertir los déficit neurológicos establecidos o visuales.
En opinión del Comité, el resultado de los estudios que han sido publicados son alentadores. Se debería esperar el resultado de varios estudios en curso antes de realizar unas recomendaciones, que determinen el tiempo y la dosis de IVIG para reducir la razón de brotes, el enlentecimiento de la progresión de la enfermedad, o promover la recuperación, y por tanto, su uso no está actualmente aconsejado.
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