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A pesar de faltar evidencias firmes de la existencia de una única célula T característica de la EM, se han realizado estudios pilotos donde los pacientes eran vacunados con células T irradiadas reactivas a la proteína básica de la mielina. La “vacuna” se diseñó para atacar específicamente aquellas células T que era las inductoras de la enfermedad. Recientemente se han iniciado amplios ensayos clínicos en EEUU y Europa.
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