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Síntomas y Tratamientos
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Síntomas y Tratamientos :

 



  Cambios sexuales

Disfunción Sexual Primaria, Secundaria y Terciaria

La EM puede afectar la sexualidad y las expresiones de intimidad en formas que se han clasificado como disfunción sexual primaria, secundaria y terciaria (Foley y Werner, 2000). La "Disfunción sexual primaria" es resultado directo de cambios neurológicos que afectan la respuesta sexual. Tanto en los hombres como en las mujeres, puede suponer la disminución o la pérdida del impulso sexual, sensaciones genitales disminuidas o desagradables y menos capacidad de llegar al orgasmo. Los hombres pueden experimentar dificultad para conseguir una erección o para mantenerla, además de reducción o pérdida de la fuerza o la frecuencia de la eyaculación. Las mujeres pueden experimentar menos lubricación vaginal, pérdida del tono muscular vaginal y/o menos congestión del clítoris.

La "Disfunción sexual secundaria" se debe a síntomas que no implican directamente vías nerviosas al sistema genital, tales como problemas de vejiga e intestino, fatiga, espasticidad, debilidad muscular, temblor del cuerpo o de las manos, falta de atención y concentración y alteraciones sensoriales no genitales.

La "Disfunción sexual terciaria" se deriva de factores psicosociales y culturales relacionados con discapacidad que pueden interferir con los sentimientos y las experiencias sexuales de uno. Por ejemplo, hay personas a las que les cuesta reconciliar la idea de ser minusválidas con la de una expresión sexual plena. Los cambios sobre la propia estima-que incluyen lo que uno siente hacia su propio cuerpo, la desmoralización, la depresión, los altibajos de humor-pueden interferir con la intimidad y la sexualidad. La asociación sexual puede verse seriamente afectada por los cambios en la relación, por ejemplo, el que una de las personas que componen la pareja se convierta en cuidadora de la otra. Igualmente, los cambios en la situación laboral o el desempeño de las tareas domésticas se asocian a menudo con adaptaciones emocionales que pueden afectar temporalmente la expresión sexual. La tensión de tener que enfrentarse a la EM supone un reto a los esfuerzos de la pareja por comunicarse abiertamente sus respectivas experiencias y las necesidades cambiantes de expresión y plenitud sexuales.

Predominio de los cambios sexuales en la EM

Aunque la función sexual normal cambia a lo largo de la vida, la experiencia de la EM puede afectar la experiencia sexual de una persona de distintas maneras. Estudios sobre el predominio de preocupaciones o problemas sexuales percibidos en la EM indican que aquella oscila entre más o menos 40 - 80 % en las mujeres y 50 - 90 % en los hombres. Los síntomas que los hombres comunican con más frecuencia son capacidad disminuida de conseguir o mantener una erección y dificultad con el orgasmo. Los cambios que las mujeres comunican con más frecuencia son una pérdida parcial o total de la libido (el deseo sexual) y lubricación o sensación vaginal reducida. Un estudio realizado en Italia sobre el predominio de las dolencias sexuales en la EM comparó un grupo de pacientes con EM clínica con otros dos grupos: uno de personas con otras enfermedades crónicas y otro de personas sin enfermedad. Todos los grupos fueron emparejados por sexo y edad. Se observó que el grupo de EM sufría los índice más altos de disfunción sexual [73,1%] comparados con el grupo de enfermedad crónica [39,2%] y el grupo sano [12,7%]. Los problemas más comunes comunicados fueron dificultades con el deseo sexual y el orgasmo tanto en los hombres como en las mujeres, disfunción eréctil en los hombres y falta de lubricación vaginal en las mujeres (Zorzon y col, 1999). Existe cierta controversia sobre los índices de predominio de la disfunción sexual en la población general según los métodos empleados en el estudio. Mientras que el estudio antes indicado, durante el que se entrevistó a personas con EM, con otras enfermedades crónicas y a controles sanos, halló que un 12,7% de los controles sanos comunicaban problemas sexuales, en otros estudios se han obtenido índices muy diferentes. Un amplio estudio poblacional en EE.UU. de 1749 mujeres y 1410 hombres [sin EM] comunicó índices de predominio de disfunción sexual en al menos un 43% de las mujeres y un 31% de los hombres. (Lauman y col., 1999). El estudio se realizó mediante una encuesta postal anónima en lugar de entrevistas cara a cara, lo que quizá permitió respuestas más libres. Es evidente que, para entender la frecuencia con que se da la disfunción sexual, hacen falta más trabajos sobre la EM y la población general.

Hasta la fecha, todos los estudios de EM sobre el predominio de la disfunción sexual han sido problemáticos ya que ninguno ha utilizado mediciones homologadas con una población de EM. Mas aún: los recientes adelantos en la medición de la intimidad y la sexualidad y la EM nos ayudarán a comprender los temas relacionados con el predominio. El Cuestionario sobre intimidad y sexualidad en la Esclerosis Múltiple-19 (MSISQ-19) es la primera medición homologada en una población con EM que evalúa sistemáticamente la sexualidad primaria, secundaria y terciaria (Sanders y col, 2000). Se trata de un instrumento de información propia con 19-rubros cuya cumplimentación sólo lleva unos minutos.

Cuestionario-19 [MSISQ-19] sobre intimidad y sexualidad en la esclerosis múltiple
Para entender mejor el impacto de la Esclerosis Múltiple en la intimidad y la sexualidad, en este cuestionario de 19-rubros se le pide que puntúe cómo han interferido los distintos síntomas de EM en su actividad o satisfacción sexuales en los últimos seis meses.
MSISQ-19 document type icon (123 k)


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